La raza Chartreux

La raza Chartreux está recientemente relacionada con Francia y más concretamente con el Monasterio de los Monjes Cartujos (Chartreux). Según una de las leyendas de la raza, de ahí obtiene su nombre.

Se cuenta que estos felinos fueron traídos de oriente por la Orden los Templarios durante las cruzadas en la Edad Media, hacia el año 1090. En ese largo peregrinar, los Templarios en su regreso a casa, trajeron consigo ejemplares que posteriormente dejaron en el Monasterio Cartujo “La Grande Chartreux” cerca de Grenoble (Francia). Aunque su historia pudiésemos llegar a confundirla con una leyenda aquí vamos a tratar de descubrir el “verdadero” origen de esta raza azul, que hasta ahora siempre ha guardado más de una duda al respecto.


El gato Chartreux tiene su origen más probable en los Montes Urales, lo que hoy conocemos como la llanura de Siberia Occidental en Rusia, encontrándose vestigios del mismo hace más de 2.500 AC. Se supone que heredó de esta estepa siberiana el pelaje, el cual es denso, espeso y corto, ligeramente lanoso y casi impermeable, con abundancia de una espesa capa interior que lo hace resistente a las bajas temperaturas y a la humedad extrema de esa inhóspita zona.

Adicionalmente, existen otras teorías que lo sitúan en las regiones montañosas de Turquía e Irán, que coinciden con las rutas de los Templarios a su regreso de las cruzadas. La aparición del Chartreux en las tierras de Turquía, Siria, Irak y el desierto de Nafud data de hace 1.200 AC como consecuencia del auge y apogeo de conquista del pueblo Mongol hacia estos territorios. Esa expansión llevo consigo no solo una conquista de tierras sino también la implantación de sus propias familias en tierras más prósperas y trasladando con ellos sus enseres y animales, entre ellos el Chartreux. A este motivo se le añade una segunda causa, que es el comercio constante de pieles, especias, metales y telas entre mercaderes de Asia y el Mediterráneo los cuales ayudaron a que nuestro Chartreux llegase finalmente a la zona del Mediterráneo; no olvidemos que la piel del Chartreux sirvió en la peletería (incluso en Europa) llegándose a temer por su desaparición.

El Chartreux presenta caracteres propios de un gato con un linaje muy especial. Su adaptación a todo tipo de situaciones y climas le ha permitido sobrevivir dentro de los Monasterios como un verdadero "monje". Estar ausente cuando lo necesitaba pero al mismo tiempo formar parte de esa comunidad religiosa. Su orgullo como cazador, le han dejado un espacio como un miembro cuya principal misión ha sido preservar y garantizar no solo las reservas de sustento de los conventos sino también las verdaderas joyas que en sus bibliotecas se encontraban: los incunables y todos aquellos libros que celosamente guardan la cultura de la época. Es decir podemos ver al Chartreux como un verdadero guardián de la cultura medieval. Desafortunadamente, un gran investigador de la raza , Jean Simonnet, nos revela en su libro Le Chat des Chartreux, que los Monjes Cartujos desmienten la presencia de gatos en su monasterio, así que la leyenda, por bella que sea, parece ser solamente una leyenda.

Otra explicación más plausible del origen de su nombre dice que este gato, durante el siglo XVIII, fue nombrado así por la lana densa española denominada "pila de Cartujos" (pile de Chartreux). La piel de un Cartujo adulto es muy densa, lanosa e impermeable y como se ha dicho anteriormente, fue comercializada por peleteros para hacer abrigos de piel. Este hecho, en el siglo XIX por poco extingue la raza.

En el siglo XX, los Chartreux se hicieron comunes en Ile-de-France, Normandía y alrededor de la isla de Belle-Ile-en-Mer, cerca de la costa de Bretaña. En la década de 1930, las hermanas Leger crearon una colonia de cartujos en su isla y los cuidaron para garantizar su supervivencia de la raza. La mayoría de los Chartreux de hoy son originarios del criadero de las hermanas Leger. Sus esfuerzos dieron sus frutos en 1933 en una exposición en el Cat Club de París, donde su gato "Guerveur" se convirtió en campeón internacional y fue nombrado como "el gato más estético de la exposición".

La Segunda Guerra Mundial afectó en gran medida a la población de los Cartujos prácticamente extinguiéndose por completo . Como una medida de “salvación”, a finales de 1960, la raza es víctima del cruce permitido con el Shorthair Británico (dos razas totalmente diferentes). Los cruces son tales que FIFe fusiona las dos normas en 1970 y considera las dos razas como una sola.

La raza se salvó en 1977 mediante la promulgación de una nueva norma donde se esbozaban las características y estándares de los Chartreux. En 1987, la raza es reconocida por TICA y las otras asociaciones (FIFe y CFA) siguieron el ejemplo poco después. Estos cruces entre diferentes razas están prohibidos y el Chartreux está presente hoy en muchos países manteniendo estándares específicos de la raza y diferenciándose de todas las demás. La recuperación ha sido lenta y se ha requerido de casi 50 años en volver a consolidar la raza como tal y conseguir los suficientes ejemplares como para pensar que ahora, no se vuelva a tan dramático acontecimiento de extinción.

Preservar la raza y sus estándares es un objetivo primordial para Dressed in Blue. Nuestro deseo de introducir los Chartreux en Colombia está motivado en asegurar que la preservación de estos bellos ejemplares felinos sea sostenible. Confiamos en que ustedes nos apoyarán en este empeño.